El nuevo talante de TVE
Sin duda TVE tiene talante. Cómo no iba a ser así, si la dirección general de la televisión pública española depende directamente del presidente del Gobierno. Y seguirá teniendo talante, como tuvo “aznaridad” en la etapa del gobierno popular. Hasta los mismos presentadores del Telediario nocturno tienen un cierto parecido gestual con el presidente: la implacable sequedad de Urdaci, la ingenua frescura de Milá. Aznar y Zapatero, clavaditos.
Por no hablar de la invasión de actorcitos, cantantes que “comenzaron su carrera en el Retiro”, los presentadores del “buen rollo” y el diálogo a raudales de 59 segundos. El programa de los micrófonos eráctiles dibuja a la perfección la vacuidad que esconde el famoso diálogo proclamado por Zapatero, un diálogo “sin civilización”, acartonado, previsible y domesticado por unos insolentes micrófonos que transgreden una de las máximas que nos incrustan desde el parvulario: “No interrumpir a quien habla”. 59 segundos confunde el diálogo con el “fuego cruzado de palabras” desde dos trincheras inamovibles, PP-PSOE, donde se repiten las consignas que los mayores les han proclamado en el telediario anterior. Diálogo, buen rollo talante… y mucha cultura. En breve tendremos a Ramoncín hablándonos del Quijote.
Por no hablar de la invasión de actorcitos, cantantes que “comenzaron su carrera en el Retiro”, los presentadores del “buen rollo” y el diálogo a raudales de 59 segundos. El programa de los micrófonos eráctiles dibuja a la perfección la vacuidad que esconde el famoso diálogo proclamado por Zapatero, un diálogo “sin civilización”, acartonado, previsible y domesticado por unos insolentes micrófonos que transgreden una de las máximas que nos incrustan desde el parvulario: “No interrumpir a quien habla”. 59 segundos confunde el diálogo con el “fuego cruzado de palabras” desde dos trincheras inamovibles, PP-PSOE, donde se repiten las consignas que los mayores les han proclamado en el telediario anterior. Diálogo, buen rollo talante… y mucha cultura. En breve tendremos a Ramoncín hablándonos del Quijote.

